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domingo, 25 de mayo de 2014

CRÓNICA DE UN COLAPSO ANUNCIADO


Al relatar una venganza programada, el inigualable “Gabo”  García Márquez creó un título para su novela que se transformó en un recurso para advertir sobre muchas situaciones que pese a ser obvias no parecen inducir a tomar las precauciones necesarias; ese título, “Crónica de una muerte anunciada”, podría aplicarse, con las necesarias adaptaciones, a la actual situación de la Atención Primaria de la Salud (APS) en la ciudad Córdoba.

El término principal es “anunciado/a” y el caso que abordamos se refiere a que las condiciones deplorables en las que se desenvuelve la APS que preanuncian una debacle mayor con consecuencias muy graves.

En la anterior gestión municipal, la de Giacomino, comenzó a percibirse un progresivo abandono de la responsabilidad pública y formal de la Municipalidad en relación a la APS. Los trabajadores del área, primeros sensores de sus efectos, señalaron la situación a las autoridades, también de modo formal, por medio de sus delegados sindicales del SUOEM quienes expusieron los riesgos a los que se exponía a la población contribuyente al tratar de reemplazar, entre otras deserciones,  el irrenunciable presupuesto público para ATS por la recaudación del cuestionado Plan Nacer.

Casi cinco años vieron pasar no menos de cinco equipos de funcionarios en la Dirección de Atención Primaria de la Salud Municipal (DAPS) y en todos los casos las advertencias no solo se repitieron sino que se los impuso de un progresivo agravamiento de la situación.

Las promesas de “estudiar las prioridades y abordar soluciones” quedaron en expresiones que ni siquiera se podrían caracterizar como deseos. Un extremo se alcanzó cuando los delegados del SUOEM reclamaron un aumento del presupuesto para el año 2014 y el penúltimo director les informó que eso sería imposible ya que “no se había ejecutado el de 2013”.

El anuncio del colapso tenía ya una expresión concreta y un reconocimiento inaudito de la política de abandono del sector.

Una de las intrascendentes acciones de la Dirección fue la de transformar los nombres de los efectores periféricos de UPAS (Unidad Primaria de Atención de la Salud) en CS (Centro de Salud) los que alcanzan en la actualidad el número de  98 distribuidos en casi todos los barrios de la ciudad.

La carta Orgánica Municipal establece en su Art. N° 9 que “Los vecinos, protagonistas y artífices de la vida cotidiana y el destino común de la Ciudad, sentido y razón de ser del Municipio, gozan de los siguientes derechos conforme a las Ordenanzas que reglamenten su ejercicio, a saber:

1. A la educación, la cultura, la salud, la promoción social, al ambiente sano, al desarrollo sustentable, la práctica deportiva y recreación”.

El Art 12 en su punto 8 establece, entre los deberes de los vecinos: “Cuidar la salud como bien social”.

El Art.  33 establece: “El Municipio reconoce la salud como derecho fundamental del hombre desde su concepción y en consecuencia garantiza su protección integral como bien natural y social.

Promueve, planifica y ejecuta programas de medicina preventiva y reparativa, asegura el acceso al recurso terapéutico y tecnológico del que disponga, equitativamente.

Controla periódicamente los factores biológicos, psicológicos, ecológicos y sociales que pueden causarle daño cumpliendo un rol socioeducativo.

Concerta políticas sanitarias con el gobierno provincial y federal, otros municipios y provincias, instituciones públicas, privadas y organizaciones comunitarias.

Promueve el desarrollo intersectorial con especial énfasis en la atención primaria de la salud.

Asegura la participación de la comunidad en la selección de prioridades de atención, en la instrumentación y evaluación de programas”.

 

La desatención (en el mejor de los casos) de la APS por parte de tantos funcionarios no es ajena a la vergonzosa situación en la que se encuentra la Ciudad de Córdoba respecto del resto de la Provincia en relación a la mortalidad infantil. El Ministerio de Salud de la Provincia de Córdoba por medio del titular de la cartera, Francisco Fortuna; la secretaria de Prevención y Promoción de la Salud, Marcela Miravet; y la directora de Maternidad e Infancia, Marcela Yanover, informaron el 25 de abril del corriente año que: La tasa (en la provincia) bajó de 9,6 a 9,4. La ciudad de Córdoba registró una suba al trepar de 8,6 en 2012 a 9,8 en 2013”.

Más de un punto de crecimiento de la tasa de mortalidad infantil en la ciudad no puede ser explicado sin señalar la inexcusable responsabilidad de los funcionarios municipales de salud que establece el Art 21 de la Carta Orgánica: “El Intendente, el Viceintendente, los Concejales, los miembros del Tribunal de Cuentas y demás funcionarios que determine la Ordenanza, al asumir el cargo, prestan juramento de desempeñar fielmente sus funciones conforme a las Constituciones de la Nación, de la Provincia y a esta Carta Orgánica”.

La APS es mano de obra-dependiente, significa eso que no son los avances tecnológicos en asistencia sanitaria la base de la disciplina, por el contrario, solo admite de la integración de equipos de personal multidisciplinario, que incluye administrativos, sicólogos, odontólogos, trabajadores sociales, enfermeros, personal de mantenimiento y médicos, a los que se debe dotar de insumos básicos, que van desde medicamentos, pasando por insumos de enfermería, carpetas para Historias Clínicas e integración informática hasta ropa, repuestos, herramientas, móviles y papelería en general y de la infraestructura adecuada para desempeñarse y acoger a la comunidad incluida en el área programática de cada CS.

La gestión pública que logró aumentar la mortalidad infantil en 2013 puede ser evaluada a partir de la realidad actual que muestra un 40% de la infraestructura totalmente inadecuada por falta de mantenimiento y previsión, de la reducción en un 20% en recursos humanos en comparación con 2007 y de la carencia de insumos fundamentales como los Anticonceptivos que abandonó a las mujeres incluidas en los programas durante más de 4 meses o la carencia de móviles para el desplazamiento del personal de mantenimiento, además de la irregular provisión del resto de los insumos específicos y generales.

No se llega a tan dramática situación de un día para el otro, la cronicidad de la cuestionable gestión de los funcionarios responsables se torna en excusa reiterada, “recién me hago cargo así que deberé recorrer los CS para hacerme una idea y elaborar luego un programa de acción determinando las prioridades”. La dramática realidad actual deja ver que ni siquiera el elusivo compromiso de “elaborar prioridades” se cumplió en los últimos 7 años.

Centros de salud tomados por la comunidad, edificios agrietados y contaminados al punto de inhabilitarlos para acciones específicas de APS como la vacunación, inexistencia de vehículos para permitir las acciones de mantenimiento básicas, reducción alarmante de personal de mantenimiento, desplazamiento de RRHH valiosos de un CS a otro o asignación de tareas en dos (o más) centros diferentes a un mismo trabajador, insuficiente cobertura de licencias son algunos de los hechos cotidianos que frente a los incumplimiento reiterados de promesas de los funcionarios exacerban los ánimos diseñando el panorama actual de la APS municipal.

Integran también la crónica del colapso al que hace referencia el título.

No sorprendería comenzar a escuchar, de autoridades como las actuales, un atisbo de solución que contemple la “tercerización” de una responsabilidad tan básica del municipio como es la atención primaria de la salud, o al menos la tercerización de parte de ella. Ya comparten los trabajadores municipales sus tareas con los trabajadores de limpieza contratados por empresas que incumplen sus compromisos mezquinando insumos, demorando obligaciones contractuales o incluso retrasando el pago de los haberes de sus empleados cuyas legítimas medidas de fuerza afectaron, en 2013, la higiene imprescindible en los CS

Tanto los compañeros municipales como la comunidad en general conocemos ya lo que implica tercerizar, un tema sobre cuyos costos los medios, tan preocupados por el porcentaje de presupuesto que se aplica a sueldos, poco indagan, pero que, en virtud de las deficiencias de las prestaciones, los vecinos deben reclamar insistentemente.

Los superiores principios de la Carta Orgánica, incumplidos por tantos funcionarios, aun no lograron convencer a Dios y Patria que realicen las previstas demandas.

CÓRDOBA; 25 de mayo de 2014

 

 

 

 

Raúl V. Nieto

DNI 5070280

Cat. 5816.

Delegado del CS N° 90 de Barrio Ituzaingó Anexo.

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